📖 Reglas y variantes
Esta página solo decide cómo se canta, a quién le toca y qué hace quien no canta; no decide qué canción suena. Eso lo sigue eligiendo la pantalla del karaoke: aquí no hay pistas, ni listas, ni letras, y tampoco se juzga cómo cantas —no se pide el micrófono del móvil, no se graba nada y no hay nota de afinación. Si lo que queréis es sortear qué se canta, usad la ruleta de canciones; si preferís competir por reflejos, probad la cadena de canciones o adivina la canción.
Hay cuatro tipos de carta: a coro con toda la mesa, a dúo entre dos personas, en solitario, y cartas de rol en las que no hay que abrir la boca (repartidor de turnos, llevar el ritmo, animar, hacer de jurado). En cada ronda salen cartas de rol garantizadas —1 en la de 5, 2 en la de 8 y 3 en la de 12—, para que quien está en un rincón con el móvil también tenga algo que hacer.
La curva de dificultad está colocada a mano, no sale al azar: la primera carta siempre es de calentamiento y la última siempre es de desafío; en medio se sube por el orden «a coro → a dúo → una sola frase → solo largo». Así cada ronda arranca con la mínima presión, incluida la segunda: una mesa nueva o una ronda nueva no heredan el calentón de la anterior.
Solo hay tres botones de decisión, no existe un cuarto camino: «Hecho» suma una carta y avanza una casilla; «Es muy difícil» cambia la carta por su versión fácil y, si la haces, cuenta igual (en el resumen aparece en una línea aparte); «Cambiar» te da otra carta de la misma dificultad, el progreso no se mueve y la carta descartada vuelve al fondo del mazo para que no reaparezca enseguida. Los cambios se reparten según la ronda: 2 en las de 5 y 8 cartas, 3 en la de 12. Cuando se agotan, el botón pasa a ser «Saltar esta», que se puede usar sin límite; la única diferencia es que sí avanza el progreso.
El tiempo que pone la carta es una sugerencia, no una cuenta atrás. El círculo solo empieza a correr si lo tocas, y al llegar a cero se limita a cambiar de color y añadir una línea de aviso. Los tres botones se pueden pulsar en todo momento, así que nadie corta a quien está cantando; si cambias de app, el reloj se pausa y hay que tocarlo otra vez al volver. Es a propósito: una cuenta atrás dura funciona en un juego de escribir, pero cortar a alguien a mitad de una canción es otro nivel de vergüenza.
El resumen tiene una sola medida: hechas X / Y. No hay nota de afinación, ni «quién cantó mejor», ni eliminaciones, ni castigos, ni una línea de «falladas N». Con la lista puesta salen además el gráfico de cartas por persona y «quien más se atrevió esta noche» (quien más cartas en solitario y a dúo completó); si hay empate se muestran todos, no se corona a una sola persona.
Tres detalles que se pasan por alto: ① cambiar de carta no consume progreso, así que «Cambios 2» y «Hechas X / Y» no se contradicen en el resumen; ② las cartas a coro no cuentan para la rotación, de modo que el reparto se calcula solo con las cartas individuales; ③ el progreso se guarda en tu propio navegador, así que al recargar vuelves a la misma carta, la misma fase y la misma persona, pero cambiando de dispositivo se pierde.
Tres errores típicos de principiante: ① querer empezar con un solo largo —dejad la primera carta en calentamiento y que el coro abra las voces; arrancar en frío con un solo es la forma más rápida de espantar a la gente—; ② ser más de 8 y no escribir la lista, confiando en que alguien reparta los turnos de viva voz: al final la persona tímida no canta en toda la noche y la lanzada encadena seis canciones; ③ tomarse el tiempo de la carta como una cuenta atrás real y pararse a mirar el reloj a media canción, cuando ese círculo en cero solo cambia de color y no corta a nadie.
Variantes habituales: si el ambiente está frío, poned la ronda en 5 cartas y pasadla rápido; si sois muchos, escribid la lista sí o sí, porque un turno que reparte el juego se acepta mucho mejor que uno que reparte una persona; pasadle las cartas de rol a quien lleva un rato mirando el móvil; y cuanto más natural sea usar «Cambiar», menos gente rechazará una carta después —es un botón legítimo, no una rendición. En una cena de empresa o con gente mayor delante, tirad primero una ronda de 5 y dad los roles que no exigen cantar (repartir turnos, hacer de jurado) a quien nunca canta: entra mucho mejor que pedirle una canción de golpe.
❓ Preguntas frecuentes
¿Cómo se juega al Reto del micrófono y cuáles son las reglas?
Es una baraja de retos para karaoke: giras una carta y ahí pone cómo se canta esta, a quién le toca y cuándo cuenta como hecha; qué canción suena lo sigue decidiendo la pantalla del karaoke. La ronda es de 5, 8 o 12 cartas (8 por defecto) y hay cuatro tipos: a coro, a dúo, en solitario y cartas de rol sin cantar (repartir turnos, llevar el ritmo, animar, hacer de jurado), que salen en todas las rondas. La dificultad está ordenada: la primera carta siempre es de calentamiento y solo la última es de desafío. Si lo consigues pulsa «Hecho»; si no puedes, «Es muy difícil» te da una versión fácil que cuenta igual, y «Cambiar» te trae otra carta sin mover el progreso. El resumen solo mira hechas X / Y: no hay afinación, ni eliminados, ni castigos.
¿Qué juegos se pueden hacer en un karaoke?
Los cuatro formatos que mejor funcionan son: las cartas de retos (una carta decide cómo se canta esta), la ruleta de canciones (decide qué se canta), la cadena de títulos (encadenar contrarreloj) y adivina la canción (dar pistas para que la mesa acierte). Esta página es el primero: la carta dice si se canta a coro, a dúo, una sola frase o si te toca un rol sin cantar, más cuánto dura y cuándo cuenta como hecha. No toca la música —la canción la seguís pidiendo en la pantalla del karaoke—, así que se puede combinar con los otros tres a la vez.
¿Qué hago en un karaoke si no sé cantar?
No esperes a que te señalen: cámbiate el «venga, cántate una» por una carta que ya trae el listón puesto. Los retos de baja presión más habituales son cantar el estribillo con toda la mesa, hacer un dúo repartiéndoos frase a frase, cantar solo la línea que mejor te sabes, o llevarte una carta de rol en la que no hay que abrir la boca (repartir turnos, llevar el ritmo, hacer de jurado, arrancar los aplausos). En todas las rondas salen cartas de rol, y si una carta se te hace bola, «Es muy difícil» la baja de nivel: la canción entera pasa a estribillo y el estribillo a una sola frase.
¿Cómo repartir los turnos de cantar de forma justa?
Deja que el orden lo sortee el juego en lugar de que alguien vaya señalando. Escribes de 2 a 12 nombres, el juego baraja una vez y fija la rotación; a partir de ahí cada carta individual se asigna siguiendo ese orden y la diferencia entre dos personas nunca pasa de un turno, así que ni nadie acapara el micro ni nadie se queda toda la noche sin cantar. En pantalla hay siempre una línea con «Siguiente: fulano», o sea que la frase incómoda la dice el móvil. Las cartas a coro no cuentan para la rotación, así que no descolocan el orden.
¿Cómo animar un karaoke que se ha quedado frío? ¿Sirve para una cena de empresa?
El karaoke no se apaga porque nadie sepa cantar, sino porque nadie quiere ser el primero. Lo que funciona es dejar cerrado tanto quién canta como cómo se canta, y la gente se mueve sola. Tres pasos concretos: abrid con una carta a coro para que todo el mundo suelte la voz a la vez; que la segunda siga siendo de calentamiento, sin prisa por subir; y en la tercera sacad una carta de rol para meter en la partida a quien lleva un rato con el móvil. Una ronda de 8 cartas dura unos 7 minutos, justo lo que tarda en llegar la siguiente canción. Para una cena de empresa vale igual: no hay eliminados, ni castigos, ni retos con alcohol. Empezad por una ronda de 5 y dad los roles que no exigen cantar a quien nunca canta.
¿Qué pone en una carta de reto de karaoke?
Cada carta lleva tres cosas, sin excepción: qué hacer, cuánto dura más o menos y cuándo cuenta como hecha. Por ejemplo: «el estribillo de esta lo canta toda la mesa, nadie vale hacer playback; unos 30 segundos; cuenta si al acabar el estribillo se han oído al menos tres voces». La carta describe la forma de cantar, nunca un título ni un artista concretos, así que no pasa eso de poner una canción que no se sabe nadie. Los cuatro tipos cubren mesa entera, dos personas, una sola y roles sin cantar, con 60 cartas que no se repiten entre partidas.
¿Qué hago si me toca una carta que no me sé cantar?
Tienes dos salidas y ninguna resta puntos ni deja registro. La primera es «Es muy difícil»: la misma carta baja de nivel y el objetivo se encoge, pero cuenta como hecha igual —la canción entera pasa a estribillo, el estribillo a una frase, y si no te sale cantada vale decirla. La segunda es «Cambiar»: otra carta de la misma dificultad, con el progreso intacto. Los cambios son 2 o 3 según la ronda; cuando se agotan, el botón pasa a «Saltar esta», que se usa sin límite y solo tiene un efecto: avanza el progreso y suma un «saltada» en el resumen, sin ninguna marca de fracaso.
¿Cuánta gente hace falta y cuánto dura una ronda?
Se juega de 2 a 12 personas, y entre 4 y 8 va especialmente fino. La ronda puede ser de 5, 8 o 12 cartas —8 por defecto— y, a razón de 40 segundos a un minuto por carta, salen unos 4, 7 u 11 minutos. Si sois pocos, con las 8 de serie basta; si pasáis de 8, escribid la lista antes de empezar para que los turnos los reparta el juego, porque pasando el móvil siempre hay alguien que se queda sin cantar. Y si el ambiente aún no ha arrancado, una ronda corta de 5 cartas funciona mejor que aguantar 12.
¿Cómo cambiar el estilo al cantar una canción?
El cambio de estilo viene escrito en la propia carta, no hay que inventárselo. En los niveles avanzado y desafío aparecen cosas como cantar el estribillo en un género que no pega nada, bajarlo una octava y sacarlo con la voz más grave que tengas, convertirlo en rap, meter una frase en falsete, cantar la letra de otra canción con esta melodía, ponerlo al doble de velocidad o cantarlo con el acento de tu tierra. Todas estas cartas traen versión fácil, así que aguantar dos frases ya cuenta: atreverse a girarla no te obliga a tragártela entera.
⚠️ Esta página solo reparte cartas de retos: no ofrece pistas, ni letras, ni listas de canciones —la música la ponéis en vuestra pantalla de karaoke o en una app. En ningún momento se pide el micrófono, ni se graba, ni se puntúa la afinación, y no incluye ningún reto con alcohol. Sin registro ni descargas; funciona sin conexión y la lista y los registros se quedan solo en el navegador de este dispositivo.